Local

Aperturismo y lucha por la democratización (1952-1977)

En este capítulo se repasan los hechos más destacados relacionados con la elección del los presidentes del FC Barcelona entre los años 1952 y 1977, una época llena de episodios clave para entender el Club tal y como es hoy en día

El 16 de julio de 1952 Agustí Montal Galobart traspasa el poder a su vicepresidente Enric Martí Carreto dejando a su paso un gran legado presidencial. La consolidación del equipo en la élite del panorama deportivo español con las victorias en las Ligas de 1948 y 1949, el Barça de las 5 copas en 1952 y la compra de los terrenos donde se construiría el Camp Nou, después de haber celebrado el primer referéndum de la historia de la entidad.

Hay que remarcar que Martí Carro ya ejercía de presidente del consejo directivo hacía dos años pero fue con la celebración de las elecciones de mayo de 1952 cuando pudo convertirse en presidente del Barça. La convocatoria de estos comicios se produjo el 23 de abril del 1952, cuando el consejo directivo aprobó unas insólitas normas de participación recogidas en las actas de junta directiva. «Se acuerdan las convocatoria de elecciones presidenciales en cumpliento de lo dispuesto por la Real Federacion Española de Fútbol. A tal efecto se aprueban las siguientes normas: Primera: Tienen derecho a participar en estas elecciones, así como a ser proclamados candidatos, todos los socios masculinos no infantiles, hasta el número 30.122, o sea todos los que llevan un mínimo de dos años de asociados y estén en ejercicio de los derechos sociales.» Las normas dejaban fuera las mujeres y establecían un mínimo de 1.305 avales para poder ser proclamado candidato. Este último requisito fue decisivo ya que el 16 de julio Enric Martí Carreto fue elegido presidente del FC Barcelona sin oposición al no cumplir esta condición su rival, Esteve Felip Ferrer.

Durante el verano de 1953 se produjo un episodio que hizo crecer el pensamiento que los dirigentes deportivos del régimen tenían la mirada enfocada a la capital del estado y que, por más afines al régimen que fueran los directivos barcelonistas, la moneda siempre acababa cayendo de la misma cara. Después de una serie juego de influencias, Di Stéfano acabaría vistiendo de blanco a pesar de la inicial ventaja que había tomado el club azulgrana. El malestar por el asunto Di Stéfano hizo que Martí Carreto dimitiera el 28 de septiembre de 1953 tras recibir presiones externas de todo tipo, así como críticas internas, por el hecho de haber aceptado la resolución impuesta por la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes.

Una comisión gestora se hizo cargo del Club con la misión de convocar elecciones lo antes posible. El 7 de octubre de 1953 se formalizaban con la publicación en la prensa de la convocatoria oficial en la que se detallaba la normativa de los comicios. En esencia tendría las mismas bases que las elecciones del año anterior. Esta vez, sin embargo, dos candidatos superaron el corte y el 14 de noviembre de 1953 se celebraron las primeras elecciones por sufragio universal masculino de la historia del Club.

Los concurrentes eran Francisco Miró-Sans de sólo 35 años y Amat Casajuana que tenía 71. Miró Sans era un empresario del textil que provenía de la breve junta de Martí Carreto. Su condición de afiliado al Movimiento Nacional hizo que disfruta de una buena relación con el régimen franquista. Amat Casajuana por su parte, era un ingeniero industrial que había ocupado diversos cargos durante la presidencia de Arcadi Balaguer en los años 20. La campaña en buena parte se focalizó en la necesidad urgente de terminar de una vez por todas una nueva instalación con un mayor aforo. Curiosamente, tanto Miró-Sans como Casajuana acabaron por mostrarse firmes partidarios de construir de manera inmediata un nuevo estadio, si bien en un principio el segundo candidato había tenido algunas dudas. En este sentido cabe destacar que durante la década de los cincuenta se incrementó de manera notable la masa social del FC Barcelona, ​​pasando de 26.300 socios a 52.791 en el intervalo de 1.950 a 1.961.

El nuevo escenario electoral propició una movilización sin precedentes y 17.241 socios ejercieron su derecho a sufragio. Miró-Sans se llevó la victoria por sólo 301 votos de diferencia. Hay que poner de manifiesto que el proceso electoral no fue ni mucho menos ejemplar, ya que, aparte de la proscripción del voto femenino, durante las votaciones se podía votar tantas veces como carnés se llevaran, sin necesidad de que el titular estuviera presente.

El reglamento con que se habían celebrado las elecciones de 1953 no tuvo continuidad dado que las autoridades gubernativas manifestaron su total disconformidad por cómo se había sucedido aquel evento. Así pues, hasta el final de la dictadura el sistema de elección de los presidentes del FC Barcelona sería el de los votos de los socios compromisarios elegidos por sorteo, juntamente con el de los socios de mérito y el de los expresidentes. 

Con estas normas del juego y con la fuerza que le daba el recién inaugurado Camp Nou, Miró-Sans renovó holgadamente su mandato en las elecciones de 7 de enero de 1958 que la enfrentaban a Antoni Palés por 158 votos a 55.

La crisis económica derivada de la construcción del Camp Nou, así como una fuerte división social en torno a la figura del presidente, un hombre de talante autoritario, llevaron a Francisco Miró-Sans a dimitir el 28 de febrero de 1961.

Una comisión gestora presidida por Antoni Julià de Capmany, vicepresidente de la junta saliente, se hizo cargo de la entidad de manera provisional en medio de una grave crisis deportiva, social y económica. Para hacer frente el desastre económico hubo que traspasar a Luis Suárez al Inter de Milán por una cifra de 25 millones de pesetas, una cantidad muy relevante para la época.

Las elecciones se convocaron para el día 7 de junio de 1961 y dos exdirectivos de Miró-Sans presentaron su candidatura. Enric Llaudet, industrial del textil, batió a Jaume Fuset, empresario de la joyería, por 122 votos a 98.

Uno de los logros del mandato de Enric Llaudet fue negociar la recalificación de los terrenos del Camp de les Corts. Estas gestiones, previas a una futura venta, se dilataron en el tiempo y no fue hasta mayo de 1966 que el Club pudo ingresar los 226 millones que pagó el grupo inmobiliario Habitat.

Con la operación de recalificación encarrilada, a Llaudet los comicios del 15 de mayo de 1965 se le presentaban de manera favorable. Tanto es así que fue ratificado por la asamblea de compromisarios con una cómoda victoria por 164 votos frente a los 35 que obtuvo su adversario, Josep Maria Vendrell.

Durante el inicio de la temporada 1967/1968 se produjeron un cúmulo de situaciones que llevaron al presidente Enric Llaudet a convocar elecciones el 1 de septiembre de 1967, comicios a los que no se presentó. Entre las más significativas, el fracaso a la hora de incluir las voces críticas en un consejo consultivo y la polémica suscitada por las declaraciones del frustrado secretario técnico Casildo Osés referidas a su condición de no catalán como motivo de la desestimación de la su contratación.

La dimisión de Llaudet representa el final de un ciclo y los prohombres del barcelonismo buscan un hombre de consenso para gobernar el Club. El perfil del candidato debía ser capaz de agrupar las diferentes sensibilidades barcelonistas y, en clave político-social, que fuera visto como un hombre de confianza para las autoridades oficiales pero a la vez, que tuviera vínculo con la sociedad catalana de la segunda parte de la década de los sesenta. Sociedad que muy tímidamente hacía pasos hacia la reconquista de espacios cívicos con líneas de actuación de talante democrático.

La persona elegida fue Narcís de Carreras, que fue proclamado presidente el 17 de enero de 1968 sin necesidad de pasar por las urnas al tratarse de la única candidatura presentada. De Carreras había sido vicepresidente de las juntas de Montal Galobart y Martí Carreto, y políticamente había estado vinculado en su juventud a la Lliga Regionalista aunque más tarde se integró totalmente al franquismo.

En su discurso de toma de posesión del cargo, hecho en catalán, en el salón de actos del Fomento del Trabajo Nacional, De Carreras pronunció por primera vez y ante los compromisarios reunidos en asamblea la frase "Más que un Club". Palabras que fueron reproducidas en diferentes medios como la Revista Barça. «Yo vengo a la presidencia del Barcelona con todo aquel entusiasmo que vosotros pudierais pedir. El Barcelona es algo más que un club de fútbol, el Barcelona es más que un lugar de esparcimiento donde los domingos vamos a ver jugar al equipo: más que todas las cosas, es un espíritu que lo llevamos muy arraigado dentro, son unos colores que estimamos por encima de todo. »

Una mala temporada 1968/1969 en clave deportiva, con tensiones entre grupos de socios y con una escisión dentro de la junta motivada por la pérdida de confianza de algunos directivos hacia el entrenador Salvador Artigas -llegando a desplazarse algunos de ellos a Italia para contratar Helenio Herrera- llevaron a la dimisión de Narcís de Carreras el 5 de noviembre de 1969. En el acta de junta de ese día, el secretario escribe haciendo referencia a la postura del presidente: «Considera que se ha llegado a un estado de tensión, a la vista de los resultados que viene obteniendo el equipo, que hace insostenible una gestió normal, dentro de la unidad que debe presidir la labor de un Consejo Directivo» Esta dimisión desembocó en la convocatoria de elecciones a la presidencia del FC Barcelona el 18 de diciembre de 1969.

Después de que los candidatos Josep Campabadal y Josep Domènech abandonaran la carrera electoral, las elecciones fueron una cara a cara entre Agustí Montal i Costa y Pere Baret i Sabater. Estos mismos protagonistas ya se habían enfrentado en el seno de la junta de Narcís De Carreras y representaban dos maneras de hacer muy diferentes. Baret encabezaba la vía alejada de los poderes tradicionales del Club, representando una cierta renovación por no provenir de la industria textil. Montal, hijo de presidente, encarnaba la tradición del sector que había gobernado el Club de manera más o menos ininterrumpida durante los últimos 40 años.  

El ambiente fue muy tenso debido a la polarización generada en una campaña electoral donde incluso la prensa tomó claro partido. Esto produjo que, aunque el procedimiento la elección del presidente estuviera restringida a los socios compromisarios, aquellos comicios adquirieran una expectación social muy relevante. Las elecciones tuvieron lugar en el Palau de les Nacions de la Fira de Mostres y participaron 228 electores. El recuento fue favorable a Agustí Montal por 126 votos a 112. Comenzaba entonces una etapa, no carente de obstáculos, que se convirtió en vital para la recuperación del significado del Club y el retorno a sus esencias cívicas y democráticas.  

Vinculado al corriente catalanista del barcelonismo, Montal fue contrario al centralismo deportivo que practicaban instituciones como la Federación Española o la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes. Prueba de ello fue la posición firme ante la Federación Española en favor de los intereses del FC Barcelona a raíz del caso Guruceta en junio de 1970. Más allá, la junta de Agustí Montal volvió a protagonizar un enfrentamiento con los poderes deportivos estatales denunciando la discriminación que sufría el Barça ante la negativa a contratar a los jugadores Heredia y Cos por su condición de no oriundos. Montal envió un equipo de abogados a Sudamérica -entre ellos a un joven Miquel Roca y Junyent-, que pudieron acreditar que la mayoría de los jugadores contratados en España bajo esta condición, en realidad no lo eran.

También durante su mandato se materializó una vieja aspiración de las juntas precedentes. Se trataba de la posibilidad de tener un pabellón polideportivo propio donde las secciones deportivas se pudieran desarrollar al nivel que requería un club como el Barça. El 23 de octubre de 1971 se inauguraron el Palau Blaugrana y una semana después la Pista de Gel.

Desde el punto de vista simbólico se impulsó la recuperación del nombre original de la entidad, "FC Barcelona" en vez del nombre españolizado de "Club de Fútbol Barcelona" impuesto en 1941. Además, recuperó la lengua catalana a lugares tan significativos como los documentos oficiales del Club, el carné de socio y en la megafonía del estadio.

El caso de los oriundos, mencionado anteriormente, desembocó en la posibilidad de contratar jugadores extranjeros. Esta apertura abrió la puerta al fichaje de Johan Cruyff, considerado el mejor jugador del momento, el verano de 1973. Con Cruyff de azulgrana el Barça se proclamó campeón de Liga 1973/1974 catorce años después.

En plena temporada 1973/1974 se produjeron elecciones a la presidencia. Tuvieron lugar el 18 de diciembre y la votación, aunque restringida a los compromisarios, se llevó a cabo en el Palau Blaugrana. Montal se presentaba a la reelección y tenía como único adversario al industrial Lluís Casacuberta. Una diferencia significativa respecto a los comicios de 1969 era que el número de compromisarios se había incrementado muy ostensiblemente. De los casi 300 de 1969 se pasaba a los más de 1.500 en 1973. Esto podía hacer pensar que las elecciones podían ser más abiertas pero a la hora de la verdad, en parte gracias al impulso del fichaje de Cruyff, Montal no tuvo rival y obtuvo la reelección por 902 votos a 340.

Durante el segundo mandato de Agustí Montal i Costa el Club celebró su 75 aniversario. La efeméride llegaba en un momento en que la entidad empezaba a reafirmar su idiosincrasia ante la sociedad catalana y había que darle la relevancia pertinente llenando de contenidos esta conmemoración.

El cartel conmemorativo fuer a cargo del artista Joan Miró, se celebraron amistosos de fútbol ante el Manchester City y la selección de la República Democrática Alemana y se llevaron a cabo diferentes actos de carácter social y cultural. En este último sentido destacaron el festival de canción celebrado en el Palau Blaugrana y, sobre todo, la concentración de socios y socias en Montserrat. Pero si un elemento ha quedado como patrimonio inmaterial del Club, este ha sido sin duda el "Cant del Barça", himno actual de la entidad, que se eligió en el marco de los actos de celebración de aquel 75 aniversario.  

La muerte de Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975 supuso, aunque no de forma inmediata, el inicio de la etapa hacia la transición democrática. El FC Barcelona no fue ajeno a este proceso y se convirtió en un agente relevante en este camino. La adhesión del Barça al Congres de Cultura Catalana, a la campaña Volem Estatut o el inicio de las retransmisiones deportivas en catalán, a las que el Barça dio todas las facilidades, son una muestra de ello. Quizás la más solemne de estas manifestaciones fue la visita al estadio del presidente de la Generalitat restaurada, Josep Tarradellas, una vez regresado del exilio, el 30 de octubre de 1977. Esta visita motivó la realización de un cartel conmemorativo que diseñó el dibujante Avel·lí Artís-Gener "Tísner" del que se hizo una tirada de 3.000 ejemplares. El cartel daba la bienvenida a Tarradellas con un «Bienvenido, Presidente» y llevaba unos versos de Salvador Espriu: «Nos mantendremos fieles para siempre al servcio de este pueblo».

El 18 de diciembre de 1977 Agustí Montal finalizó su segundo mandato y dejó la presidencia de la entidad. Raimon Carrasco, vicepresidente, asumió el cargo de manera interina hasta el 6 de mayo de 1978 cuando se celebraron nuevas elecciones.

Notas:

  • En mayo de 2007 el presidente Agustí Montal i Costa hizo donación de su fondo documental al Centro de Documentación del FC Barcelona. Este legado consta de 1 metro lineal de documentación textual, 1,1 metros de dossieres de prensa y 16 álbumes con aproximadamente 600 fotografías.
  • En septiembre de 2007 Antoni Miró Sans Balcells hizo donación al Centro de Documentación del fondo documental de su tío, el presidente Francesc Miró Sans. Este material está formado por 10 documentos textuales, 28 fotografías y 2 dossiers de prensa.
Más noticias aquí