Josep Maria Bartomeu y Jordi Moix, destapando una maqueta. | FCB

El mandato de los socios fue muy claro a principios del mes de abril del 2014. El Espai Barça fue aprobado en referéndum y al día siguiente de aquel día histórico día se iniciaron los trabajos para crear un equipo técnico propio que se centrara en hacer realidad, y en los plazos previstos, el proyecto de transformación de todas las instalaciones que el FC Barcelona tiene en el barrio de Les Corts en Barcelona y en la Ciudad Deportiva Joan Gamper de Sant Joan Despí.

Un año después, se están cumpliendo los objetivos y plazos fijados. En el mes de marzo, con la aprobación del Ayuntamiento de Sant Joan Despí de la reordenación urbanística del entorno de la Ciudad Deportiva, se consiguió luz verde para ampliar en un 26% la superficie y para impulsar el proyecto del Nuevo Miniestadi en los terrenos anexos.

El paso siguiente en materia urbanística será presentar al Ayuntamiento de Barcelona el documento propuesta de trabajo, consensuado entre los equipos técnicos del Club y el consistorio, fruto de reuniones de trabajo realizadas en los últimos nueve meses. En este proceso, el Club ha contado con la participación de expertos como el despacho Garrigues Advocats, BCA arquitectura, RACC, Promoacsa, SGM i l’arquitecte Juan Pablo Mitjans.

Trabajos técnicos

Durante los últimos meses se han hecho una serie de estudios técnicos para precisar con la máxima exactitud todos los requisitos necesarios que se exigirán en los equipos de arquitectura que se presenten al próximo concurso internacional para el Nuevo Camp Nou y el Nuevo Palau. Estos estudios técnicos tienen como objetivos prioritarios encajar el programa dentro del presupuesto de 600 millones de euros aprobado por los socios, controlar con detalle el programa de construcción, fijado entre el año 2017 y el 2021, y reducir al máximo los riesgos e imprevistos durante la obra.

El esqueleto del Camp Nou

Entre los trabajos técnicos realizados destaca, por su innovación, el escaneo de toda la instalación, que ha permitido conseguir lo que se llama un 'modelo BIM', un proyecto que integra toda la información de estructuras, instalaciones y materiales, imprescindible para conseguir una perfecta planificación de las obras, para el máximo control de sus costes y para una gestión más eficiente del mantenimiento futuro del Nuevo Camp Nou. Este modelo BIM permitirá, entre otras mejoras, una precisión mayor en la cuantificación de materiales necesarios para la obra o simular afectaciones durante el proceso constructivo, como por ejemplo en cuanto a visibilidad o seguridad. Todo ello se calcula que puede significar durante la obra un ahorro económico de hasta un 20%, una reducción del coste energético, y más de un 15% anual de ahorro económico en gestión y mantenimiento.

Seis tipos de cubiertas

Otro de los trabajos técnicos realizados ha sido el estudio de los diferentes tipos de cubiertas que se podrían utilizar para cubrir el Estadi, una parte fundamental del proyecto, ya que significa el 15% del presupuesto de la obra del nuevo estadio. Por este motivo se han analizado los seis tipos de cubierta que mejor se adaptarían el Camp Nou, con costes detallados incluidos, para incluirlas en las bases del concurso. Entre otros aspectos, se ha estudiado la protección de los espectadores, la incidencia en el césped, las condiciones de confort, los flujos de aire y las oportunidades de incluir placas fotovoltaicas.

Otros estudios

Además del escaneo del Camp Nou y del estudio de los diferentes tipos de cubiertas, a lo largo de estos últimos meses también se ha elaborado un programa funcional, con informes y planos detallados de todos los requerimientos de usos para las diferentes instalaciones; se ha hecho un estudio topográfico, con calas realizadas en diferentes puntos de la instalación para comprobar el estado de la estructura del Estadi y estudiar el encaje de la nueva instalación con la estructura actual. Un amplio estudio geotécnico también ha permitido analizar el terreno subterráneo, con 34 sondeos de hasta 40 metros de profundidad, que han permitido conocer la resistencia exacta de los terrenos.