Imagen de Sandro Rosell

Su padre, Jaume Rosell, había sido gerente del Barça en los años 1975-1978, durante la presidencia de Agustí Montal Costa. | ARCHIVO FCB

Sandro Rosell i Feliu (Barcelona, 6 de marzo de 1964) llegó a la presidencia del Club al ganar las elecciones del 13 de junio de 2010 con 35.021 votos conseguidos (el 61,35%), lo que constituyó el récord de apoyo popular de un presidente barcelonista elegido democráticamente por los socios. El nuevo presidente encabezó una candidatura con el lema 'Todos somos el Barça' y un programa electoral creado después de escuchar al socio durante dos años.

Rosell podía presumir de ADN azulgrana, ya que su padre, Jaume Rosell, había sido gerente del Barça en los años 1975-1978, durante la presidencia de Agustí Montal Costa. Socio desde el 4 de octubre de 1970, siempre estuvo vinculado al Barça y al fútbol. De hecho, ejerció de recogedor de pelotas en el Camp Nou, comenzó a practicar el fútbol en la Peña Barcelonista de Collblanc, y llegó a jugar con el Hospitalet, en Segunda División B.

Su primera etapa en la dirección del Club comenzó en 2003. Fue cuando acompañó a Joan Laporta en la aventura por la presidencia del Club. Entonces, bajo el lema 'Primero el Barça', ganaron las elecciones de manera contundente. Como vicepresidente deportivo impulsó el fichaje de Ronaldinho, elemento clave para la recuperación deportiva y social del Barça, y, dos años más tarde, el 2 de junio de 2005, con una Liga en el bolsillo, dejó la Entidad por discrepancias con la Junta Directiva.

Ya como presidente, a partir de la temporada 2010/11 Rosell puso en marcha un proyecto marcado por cuatro grandes objetivos, como eran el mantenimiento de la excelencia deportiva de que gozaba el equipo de fútbol desde el año 2008; el fomento del fútbol base; una política de austeridad financiera obligada por las difíciles circunstancias económicas, y el fomento de la participación social.

Deportivamente hablando, bajo su presidencia, las cifras del FC Barcelona fueron extraordinarias, ya que se ganaron un total de 60 títulos, 53 de las secciones profesionales (10 de fútbol, 10 de baloncesto, 13 de balonmano, 7 de hockey patines y 13 de fútbol sala) y los 7 galardones conseguidos por el equipo de fútbol femenino. Entre estos títulos hay que destacar la cuarta Liga de Campeones (2010/11) y el segundo Mundial de Clubes (2011/12) de la historia del FC Barcelona. En cuanto a las secciones profesionales, también se levantaron la Copa de Europa de balonmano (2010/11) y la UEFA Futsal Cup de fútbol sala (2011/12).

Como hito destacado, hay que remarcar que la temporada 2011/12 los 17 títulos oficiales conseguidos por las secciones profesionales constituyeron un nuevo récord en la historia del Barça. En estos años el primer equipo de fútbol supo sobreponerse a las enfermedades de Abidal y Tito Vilanova, e hizo gala de una gran fortaleza moral.

En cuanto al fútbol base, destaca la inauguración el 20 de octubre de 2011 de la nueva Masia. Centre de Formació Oriol Tort, en las instalaciones de la Ciudad Deportiva Joan Gamper, en Sant Joan Despí. Desde 2010, se invirtieron 24,5 millones de euros por temporada en la cantera culé, y la temporada 2013/14, de los 25 jugadores que formaban parte de la plantilla del primer equipo 17 habían pasado por las categorías inferiores.

El aspecto económico fue capital. Bajo la presidencia de Sandro Rosell se aplicaron medidas de austeridad encaminadas a reducir la deuda del Club, que pasó de ser de 430 millones de euros netos en 2010 a 331millones tres años después. De esta manera, la temporada 2011/12 se consiguieron unos beneficios récord de 49 millones de euros y la 2012/13 se cerró el ejercicio con un superávit de 32 millones.

Al mismo tiempo, se llevaron a cabo políticas de crecimiento económico, siempre con el objetivo de garantizar la sostenibilidad del Club y priorizando la excelencia deportiva, tanto del fútbol como de las secciones. Todo ello sin subir los precios de los abonos, de acuerdo con lo que se prometió durante la campaña electoral.

En el área social se reforzó la figura del socio como propietario del Club con una reforma estatutaria que otorga más poder a los asociados, fomenta la participación y establece los mecanismos para garantizar el control económico del Club. Por otra parte, se agilizó la lista de espera de abonos, y se asignaron por primera vez en nueve años 361 abonos y 14 para socios discapacitados.

Los esfuerzos de mejora en el aspecto social también se plasmaron en sendas actualizaciones tanto del censo de socios como del de peñas. En este último ámbito cabe destacar la reorganización del movimiento peñístico con la puesta en marcha del Proyecto Siglo XXI para acercar el Club a las peñas.

Los servicios de atención del Club a sus asociados experimentaron una mejora exponencial con la inauguración en 2013 de la nueva Sede Social en el recinto que ocupaba el antiguo Palau Blaugrana 2. Con este nuevo edificio se consolidaron las prestaciones de la Oficina de Atención al Barcelonista, la Oficina de Atención al Peñista y la Oficina de Atención Especializada.

Patrimonialmente, desde 2010 se invirtieron más de 35 millones de euros en mejorar las instalaciones del Club. De manera paralela se recuperó la parcela vendida a la Ciudad Deportiva por 21,6 millones de euros y se impidió la venta de los terrenos donde se ubica el Miniestadi. Como proyecto de futuro, la aprobación de la remodelación del Camp Nou quedó supeditada a la celebración de un referéndum entre los socios en abril de 2014.

En el ámbito 2.0, se alcanzó una posición de liderazgo en todas las redes sociales en las que el Club está presente (Facebook, Twitter, YouTube, Google+, Tencent Weibo, Instagram, Line). El mayor crecimiento se dio en Facebook, donde en tres años y medio ha pasado de 2,4 millones a más de 52 millones de seguidores.

Durante la época de Rosell en la presidencia, el FC Barcelona se mostró como una entidad independiente, integradora y socialmente transversal, lo cual no fue impedimento para mantener su adhesión a la identidad catalana e incluso para reforzarla. Así, el 19 de septiembre de 2012 se firmó un convenio con el Instituto Ramon Llull para fomentar la proyección exterior de la cultura catalana. Pocos meses después , el 5 de diciembre del mismo año, el Club emitió un comunicado oficial en defensa de la lengua catalana y el modelo de inmersión lingüística, amenazado por el proyecto de ley de reforma educativa impulsado por el gobierno español.

Además, la temporada 2013/14 el segundo uniforme del Barça llevó los colores de la bandera catalana. La política del Club en la cuestión catalana siempre fue clara y se resumió en estas palabras de Sandro Rosell: "En el momento que Cataluña, como pueblo, como mayoría, decida lo que es mejor para su futuro, el Barça estará a su lado, junto a la mayoría."