Retrato de Enric Llaudet

Una de las medidas que tomó Enric Llaudet fue recalificar los terrenos de Les Corts. | ARCHIVO FCB

Tras la dimisión de Miró-Sans, en junio de 1961, se convocaron elecciones a la presidencia del FC Barcelona. Concurrieron dos ex directivos de la anterior junta, Jaume Fuset y Enric Llaudet (Barcelona, 1916-2003), que se acabaría convirtiendo en el máximo dirigente de la entidad. El programa de Llaudet constaba de diez puntos, algunos bastante interesantes, aunque menos innovadores que los de su adversario. Entre los aspectos más destacados de su candidatura, destacaban la creación de un reglamento de régimen interno, la convocatoria de un referéndum para decidir el destino del campo de Les Corts, austeridad económica, el amateurismo de las secciones y la creación de una escuela-residencia para jugadores.

Las elecciones se celebraron el 7 de junio de 1961, y Llaudet superó a Fuset por un estrecho margen de tan solo 24 votos. A partir de entonces, el nuevo presidente azulgrana inició una gestión marcada por las dificultades tanto en el ámbito deportivo como en el económico. Una de las medidas que tomó el presidente azulgrana para sanear la economía de la entidad fue la recalificación de los terrenos de Les Corts, un hecho que implicó largas negociaciones con el Ayuntamiento de Barcelona. Finalmente, en verano de 1962, el Consistorio aprobó las peticiones del Club, y en 1966, el Barça vendió el antiguo campo por 226 millones, una cifra que permitió estabilizar la situación de las arcas del FC Barcelona.

Precisamente, esta operación otorgó a Llaudet la credibilidad necesaria para superar con comodidad el proceso electoral de 1965, en el que fue reelegido presidente, derrotando por 164 votos a 35 a la candidatura opositora de Josep Maria Vendrell. En verano de 1966, el optimismo reinaba en la entidad, y Llaudet creó el Trofeo Joan Gamper. De todos modos, los fracasos deportivos de la campaña 1966/67 propiciaron la creación de una fuerte oposición interna que se mostró en total desacuerdo con la gestión de Llaudet y pedía la dimisión del presidente.

Terminada la temporada, el máximo dirigente barcelonista respondió a la oposición constituyendo un Consejo Consultivo formado por personalidades representativas de la entidad, pero fue una medida no tuvo el efecto esperado. En esas circunstancias, Llaudet llegó a la Asamblea de Compromisarios del 1 de septiembre de 1967, en una posición muy precaria, y decidió convocar unas elecciones anticipadas para el mes de enero del año siguiente a las que no se presentó. Antes de abandonar el cargo, el 17 de enero de 1968, Llaudet pidió la creación de una candidatura unitaria para evitar una campaña electoral que perjudicase al Club. Narcís de Carreras presentó dicha alternativa y fue elegido presidente por aclamación.