La plantilla, con la Copa de Ferias de la temporada 1965/66. | ARCHIVO FCB

Joan Segarra celebra con la afición del Camp Nou la Liga 1958/59. | ARCHIVO FCB

Cámeras de la Televisió de Catalunya en el Camp Nou en 1959. | ARCHIVO FCB

Joan Segarra, el día de su despedida en 1964. | ARCHIVO FCB

El Barça se impuso en la conocida como "final de las botellas" el año 1968. | ARCHIVO FCB

En la década de los sesenta el FC Barcelona vivió un incremento imparable de socios que, paradójicamente, no iba acompañado de éxitos deportivos. Asimismo se producía un intenso proceso inmigratorio que llevó muchos recién llegados a Catalunya. En esta coyuntura el Barça se convirtió en un elemento integrador clave de la sociedad catalana.

La irregularidad de la dinámica deportiva y la austeridad económica provocada por la construcción del Camp Nou privaron al Club del fichaje de grandes jugadores, lo que repercutió en los resultados del Barça.

GRAN CRECIMIENTO SOCIAL

En la década de los sesenta la población catalana creció en más de 1.200.000 habitantes, sobre todo gracias a las oleadas migratorias provenientes del sur de España. Muchas de estas personas se sintieron atraídas por el Barça, por su espíritu democrático, interclasista y claramente opuesto al centralismo. La identificación del Barça con Catalunya ya no era una cuestión exclusiva de los socios y aficionados nacidos en el Principado. El Barça se consolidaba como catalizador de un proceso de integración social, como había sucedido con la llegada de valencianos, murcianos y aragoneses en los años veinte, y como ocurriría, a finales del siglo XX, con la llegada de inmigrantes de otros continentes.

EL BOOM TELEVISIVO

El fútbol experimentó una nueva proyección a través de la televisión. En 1959 ya se había retransmitido el primer partido. Con todo, el elevado coste de este aparato hizo que en las primeras retransmisiones de los partidos del Barça mucha gente se aglutinara ante las tiendas donde se vendían televisores y en algunos bares y restaurantes de toda Catalunya.

El ADIOS A UNA GENERACIÓN DE ORO

La maldición de los palos cuadrados de Berna, que impidió levantar la Copa de Europa en 1961 ante el Benfica, fue el inicio de una etapa de desconcierto deportivo. Se había llegado al punto final de una época marcada por los éxitos del equipo de las Cinco Copas y de la etapa de Helenio Herrera. A final de la temporada 1960/61 el adiós de Ladislao Kubala y el traspaso de Suárez al Inter todavía hicieron más evidente que se había acabado aquel Barça triunfador. Otra baja ilustre fue la del gran portero Antoni Ramallets, así como los adiós de Tejada y Czibor. La despedida de Segarra en 1964 ponía el punto final de una generación de oro.

SURGE EL 'MÉS QUE UN CLUB'

En el discurso de toma de posesión del cargo, el 17 de enero de 1968, el presidente Carreras dijo: "El Barcelona es algo más que un club de fútbol", frase de la que salió poco después el lema el Barça es más que un club. Su hijo Luis recuerda que su padre llevaba escrito el discurso -lo que normalmente no hacía- y que la famosa frase había sido redactada a conciencia. Aunque es imposible que el orador pudiera imaginar el eco posterior y aún vigente de su discurso, es evidente que tenía conciencia de que su contenido era especial.

LA MUERTE DE JULIO CÉSAR BENÍTEZ

El 6 de abril de 1968 quedará grabado como uno de los días más dolorosos para el barcelonismo por la repentina muerte del jugador Julio César Benítez a la edad de 27 años. Su muerte fue un golpe durísimo para sus compañeros y para la afición en una época ya bastante complicada en el aspecto deportivo. Era el día antes del Barça-Madrid, y el partido se suspendió. Por la capilla ardiente de Benítez, instalada en el Camp Nou, pasaron a rendirle el último homenaje miles de personas venidas de todo e identificadas no sólo con el Barça, sino con otros colores.

LA FINAL DE LAS BOTELLAS

La final de Copa disputada en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid el 11 de julio de 1968 ha pasado a la historia con el apelativo popular de la final de las botellas. Los incidentes a pocos minutos del final del partido, cuando algunos espectadores lanzaron botellas de vidrio contra los jugadores barcelonistas, son el motivo que da nombre a este hecho. A pesar del ambiente hostil, el Barça pudo ganar por 0-1 en un triunfo heroico.